Mallorca desde Barcelona, del mito a la naturalidad. Una crónica algo personal. (I)

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Mallorca des de el Tibidabo en un atardecer. Imagen propia.

Tenia yo tal vez unos 10 o 12 años cuando una de mis abuelas paternas me explicó que des de la cesta móvil de la atalaya del parque de atracciones del Tibidabo, cuando se encontraba en el punto mas alto de su giro, algunas veces era posible ver la isla de Mallorca.

Sus palabras quedaron ahí, se fundieron en mi subsconsciente, pasaron los años y pasaron unos cuantos años mas. Un dia me acordé de nuevo de sus palabras. Pensé: “Si esto es cierto me gustaria realmente verlo algun dia”; pensé también que si no era una leyenda urbana (mucha gente lo creia hasta hace pocos años y aun muchos siguien creyendo que pertenece a la ficción) debian de existir fotografies de ello, que ademas tal vez no resultaran muy difíciles de encontrar en el universo de internet. Y realmente me di cuenta de que habian unas cuantas en la red, contadas con los dedos de la mano, pero bien evidentes. Me propuse entonces conseguir hacer yo también alguna foto como esas. Por otra parte al cabo de poco conocí el blog del fotógrafo Marcos Molina y me fijé especialmente con su magnífica serie de fotos de larga distància a la península tomadas desde la serra de Tramuntana.

Con ganas y empeño muchas cosas se consiguen, aunque mi primera visión lejana de la isla de Mallorca fué mas bien de media casualidad, fué una tarde calurosa del año 2011, con un cielo tan azul como el que se ve habitualmente volando en avión a gran altura cuando en cambio me encontraba bien cerca del mar, por la carretera de Sitges al Garraf.. Subia con un grupo de amigos a visitar las colinas del macizo y medio sospechando -mas sin bajar del vehículo en el que circulábamos- pusé mis ojos hacia el sureste y vi el espectáculo. La isla se veia claramente, a la perfección, ocupando con sus relieves una larga extensión del horizonte. No llevaba la cámara conmigo y no la retraté, mi tfn tampoco tenia cámara en esa època, pero ahí estava, enfrente de nuestros ojos, y sabia que algun otro dia la volveria a ver de nuevo si estaba al tanto.
Con la vista fijada en los horizontes, antes de finalizar el año lo vi de nuevo, desde Collserola, una visión bastante potente, aunque con pilas agotadas de mi cámara, tampoco la pude retratar.

Desde Montjuïch, con nieve..

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5 Febrero 2012. Imagen propia

Existian algunos retratos hechos desde ciertos puntos de Collserola, pero casi nadie parecia creer en esa época (hablo de solo un par de años y pico atrás), incluso entre algunos que sabian un poco, que desde Montjüic también fuera posible ver la isla. No parecian existir tampoco fotos al respecto. No obstante, por las proporciones aparentes de la Serra de Tramuntana desde el Tibidabo y por la ligera mayor proximidad de Montjuïch, yo creia que si y pensé que podria ser un reto fotográfico interesante.

A principios de febrero del 2012 nos encontrábamos inmersos en una ola de frio siberiano, el dia 4 una masa de aire extremadamente seco y frio se encontraba sobre la península ibérica, personalmente vi que las previsiones mostraban que esa masa especialmente seca y presumiblemente al dia sigüiente se situaria mas al este.. Pensé en Mallorca. Me levanté por la mañana del sábado 5 y me fui expresamente a Montjuïc, y si; ahí estaba!.. Además bien nevada -cosa bien poco habitual-, la silueta del Puig Major i del Massanella (dos únicas montañas posibles) sobresalian bastante claramente del mar, y eso a pesar de estar-las viendo (y de eso me arrepentí luego) en una hora que ya hacia rato que habia salido el sol, de otro modo se habria visto mucho mejor aun. Se veian a simple vista, tras una línea del mar perfectamente recortada contra el cielo; la nieve del Puig Major resplandecia con fuerza la luz del Sol hacia la cámara, el Massanella no tanto, tal vez debido a un àngulo demasiado obtuso respecto al Sol aunque no me lo acabo de explicar del todo. LLamé a Marcos Molina por tfn desde allí para animarle a subir a la sierra de Tramuntana y así tal vez tener una visión mutua, mas no le fué posible por el embotellamiento de las carreteras mallorquinas entorpecidas por las circunstancias de la nieve segun me dijo. Hice unos cuantos clicks, consciente de que tal vez estaba haciendo las primeras fotografias de Mallorca desde esa pequeña humilde montaña.

Me quedé hasta el mediodia, entonces se acercó una masa de aire por el sur y empezó a nevar.. En Montjuïc!. En esos instantes, tras la fina cortina de nieve, la percepción de Mallorca empezó a desvanecerse, las siluetas pasarón a reultar muy ténues y a los pocos minutos se fundieron con el cielo y el mar.

Al dia sigüiente, Marcos Molina me informó de una foto de Mallorca que el habia recibido, hecha también esa misma mañana por otra persona; también era una imagen de nieve aunque desde el Garraf, a mas de 500 metros de altura (Montjuïc 174-190), hecha además con una buena cámara réflex -mucho mejor que la mia-, el hombre habia ido de excursión con un grupo y se encontró el espectáculo, como no, hay gente siempre en las montañas que gustan de mirar el horizonte y adivinan bien también lo que son y no son nubes. Jesús Vilches fué, retrató así de magníficamente Mallorca repleta de nieve, una de las mejores imagenes que existen, desde mi punto de vista.

Así que -como mínimo que yo sepa- fuimos dos los que tuvimos la fortuna de captar la nieve tras el mar.. Y desde Montjuïch aun a dia de hoy no he visto (aunque bien posiblemente la haya, por supuesto) ninguna otra foto precedente sacada desde allí. No obstante, hay una curiosa historia detrás que tuve la suerte de encontrar grácias a su publicación abierta por parte del Centre Excursionista de Catalunya y por otra institución científico-cultural cuyo nombre no recuerdo.

Nos hemos de situar a finales del S.XVIII en Francia, en unos años en los cuales se estaba empezando a llevar a cabo la convención para instituir un instrumento de medida que pretendia ser universal; el metro. La académia de Ciéncias de París propuso que -a fin de conseguir un acuerdo internacional de los principales actores dominantes del mundo- el patrón de referencia fuera alguna cosa fija de la naturaleza, no ninguna que tuviera a ver con alguna región o pais. Y para ello una buena fuente de inspiración podia ser el mismo planeta Tierra. Se acordó que el metro seria la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre que pasa por París (eso, si, todos los meridianos miden igual). Muy bién, pero para ello se precisaba antes determinar la longitud del meridiano!.

Medirlo desde el polo norte hasta el polo sur era una empresa que sobrepasaba las capacidades de los científicos de la época por muy aventureros que fueran, pero afortunadamente como al fin y al cabo todo se trata de matemáticas se decidió que bastaba con medir un segmento de todo ese meridiano.

Para que la medida fuera suficientemente exacta hacia falta no obstante que el segmento fuera de unos cuantos cientos de kilómetros, ello condujo a que los franceses pretendieran llevar a cabo toda una serie de mediciones hacia el sur de París y entrando en territorio peninsular. El proyecto lo llevó a cabo un tal Pierre Andrée Mechain y su objetivo fué establer una serie de conexiones visuales geodésicas entre diversos puntos elevados del territorio los cuales mediante diversas triangulaciones hacia el sur, permetirian llevar a cabo los cálculos pertinentes y precisos. Mas abajo de Barcelona no osbstante habia el mar y mas allá, muy lejos… Mallorca.

Mechain no se si se lo pensó dos veces pero tenia un colaborador suyo, Francesc Aragó. Este segundo se fué a Mallorca, se subió al Puig Major y encendió una hoguera en la cima el dia acordado con su compañero, el cual des de Montjuïc -según cuenta la crónica- logró así ver el punto de luz de Mallorca. Éxito? No exactamente para sus intereses. La luz era tan débil que solo le fué posible vislumbrarlo con su telescopio, no pudiendo calibrarlo bien con sus otros instrumentos de medida mas apropiados para el caso.
Pierre abandono la opción de volver a intentar el amidamiento desde Montjuïc y optó por hacer otras triangulaciones desde otros puntos mas asequibles, uniendo los puntos geodésicos de la isla a través de Ibiza (mas cercana) y la costa valenciana, lo qual todo sea dicho no lo llevó a cabo el personalmente, sino su colaborador (F.Aragó). Entre medio surgió la guerra napoleònica, hechos hicieron retrasar el avance del proyecto y entre medio además el científico murió de Paludismo, contraido -según parece ser-, en la albufera de Valencia. La muerte le llegó en el monasterio del Desierto de Las Palmas, a los pies del pico Bartolo, pico por cierto desde el cual, no hace ahora mucho un amante de los horizontes llevó a cabo un magnífico retrato de Mallorca y escribí sobre ello un reportaje!.

Con todo esto que muy resumidamente he contado, quiero decir que el ilustre francés observó Mallorca desde Montjuïch y que si desde allí lo vio muy posiblemente fué también debido (creo que es de sentido común pensarlo así) a que paisanos de Barcelona de aquella época o la soldadesca de la fortaleza misma, quien sabe, sabian que algunas veces se podia ver Mallorca desde allí, tal vez la veian en ciertas ocasiones.

..Antiguamente habia cultura popular, que en muchos aspectos (y los paisajíticos son unos de ellos) se ha ido perdiendo, y luego en ocasiones fragmentariamente recuperando.
Tal vez además, en esa época, el % de dias al año en los cuales resultava posible darse cuenta uno de la isla, era superior al % de dias en que resulta posible en nuestro siglo, afectado por la contaminación del aire a escala local pero ya también global, fruto de toda suerte diversa de emisiones de hidrocarburos y substancias industriales que ensucian el aire planetario y nos llevan a ver menos horizontes.
Seamos de ello conscientes pues, si apreciamos los paisajes, las siluetas distantes, para contemplar el aire transparente tal como se nos fue dado por la naturaleza -episodios de erupciones volcánicas y catástrofes meteóricas aparte-, hemos de mantenerlo limpio por nuestra parte, el aire es nuestra ventana perpetua al mundo. Es una substancia global del planeta y no la podemos canviar por otra. Lo necesitamos para respirar y para seguir teniendo horizontes de futuro como especie.

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Mallorca des de Montjuïc, mas recientemente, antes de salir el sol -imagen propia-

Continuará…

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